Antigua Casa de la Real Aduana

Es el edificio civil más antiguo que se conserva en el Puerto de la Cruz y elemento indispensable en las mejores fotos del entorno del viejo muelle pesquero. De estilo tradicional canario, fue fundada en 1620 por la familia Franchy. Posteriormente fue arrendada a la Real Hacienda para acomodar en ella las dependencias de la Aduana y como residencia de los almojarifes o administradores, hasta 1833 que este departamento pasó a Santa Cruz de Tenerife. Alrededor de la Casa de la Aduana existió, desde 1708 y hasta principios del siglo XX, la Batería de Santa Bárbara, de la que sólo se conserva la escalerilla de piedra para bajar al mar, construida en 1741. La pequeña fortificación constaba además de un muro empalizada, una garita y casilla-polvorín. Estaba artillada con cuatro cañones para la defensa de los barcos que fondeaban en la zona del Limpio de las Carabelas, cerca de la punta del muelle viejo. Ante la gran cantidad de buques que llegaban para cargar fruta, el alcalde solicitó a la primera autoridad militar el derribo de la empalizada y la garita para que de esta forma pudieran maniobrar mejor los camiones que trasladaban tales mercancías. En 1997 el Cabildo de Tenerife compró la casa a la familia Baillon, la restauró y la ha convertido en centro sociocultural y de exposiciones. El Cabildo tiene previsto instalar en su planta baja la nueva sede de la Oficina de Turismo de la ciudad.

Antigua Casa de la Real Aduana [The Former Royal Customs House]

This is the oldest civil structure preserved in Puerto de la Cruz and an essential element in any photo of the fishing harbour. Built in traditional Canary style, it was founded in 1620 by the Franchy family. Later on it was leased to the Royal Treasury to house the Customs offices and as a residence for the Chief Customs Officer, until in 1833 this department was transferred to Santa Cruz. Around the Customs House , from 1708 until the beginning of the XXth Century, was the Santa Barbara battery, of which only the stone stairway, built in 1741, leading down to the sea, remains. This small fortification consisted of a crenellated wall, a lookout post and a powder house. It was armed with four cannon to defend the ships anchored in the area of the Limpio de las Carabelas, near the end of the old breakwater. In view if the large number of ships which arrived to load fruit, the Mayor requested the Military Command to knock down the crenellations and the lookout post to allow lorries bringing the goods to manoeuvre. In 1997 the Tenerife Cabildo bought the house from the Baillon family, restored it and turned it into a cultural and exhibition centre. It has too the new Tourist Office on the ground floor.