Ermita de San Amaro

La ermita de San Amaro, la más antigua del municipio. Construida en 1591, su función originaria fue la cristianización de unos lugares de profundo valor espiritual para la población aborigen como eran el “Llano del Bailadero” y la necrópolis de la “Ladera de Martiánez”. La ermita fue construida por los propios vecinos del lugar, ya que por aquel entonces no existía ningún recinto consagrado al culto religioso en el reducido núcleo poblacional de la Caleta de la Araotava. Las fiestas de San Amaro fueron aquí muy famosas durante el Antiguo Régimen. En 1713 la ermita amenazaba ruina y sus mayordomos acordaron cedérsela a Valois, dándole a tributo perpetuo las tierras pertenecientes a ella, con la condición que la restaurase. De esta forma la consiguió adscribir a su hacienda. Desde 1593 era atendida por la comunidad religiosa de los dominicos, pertenecientes al Convento de San Benito de la Villa.