Las fiestas son otro gran atractivo de la Ciudad, además de una expresión inequívoca de la cultura y el sentir popular. En primer lugar hay que mencionar Los Carnavales -en febrero-, que como los de Santa Cruz de Tenerife, son las fiestas más famosas y de mayor interés turístico. Como consecuencia de la proyección internacional de esta celebración, Puerto de la Cruz y la ciudad alemana de Düsseldorf realizan un intercambio carnavalístico con 25 años de historia.
Una de las fiestas locales de mayor tradición son las Fiestas de Exaltación de la Cruz, el 3 de mayo, que coinciden con la conmemoración de la fundación de la Ciudad. En esta fecha es costumbre adornar con flores las cruces y ermitas. En junio, con motivo de la festividad de San Juan, se encienden hogueras y se bañan en el muelle pesquero los rebaños de cabras, reminiscencias de costumbres ancestrales relacionadas con el mundo aborigen.
En el mes de julio se celebran las Fiestas Patronales en honor del Gran Poder de Dios y Nuestra Señora de la Virgen del Carmen. Son las fiestas mayores. En el programa de actos tradicionales destaca sobremanera la Embarcación de la Virgen y el Festival Internacional de Aeromodelismo. Pero la más curiosa y singular es la Fiesta de "Los Cacharros", en honor de San Andrés (29 de noviembre), en la que se recuerda la antigua celebración de la apertura de las bodegas y el estreno del vino nuevo, arrastrando por las calles toda clase de cacharros de latón y metal. Otro acontecimiento importante, más cultural que festivo, ha sido el Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza de Canarias, del que se han celebrado trece ediciones.
Capítulo aparte merece el Carnaval, la gran fiesta invernal. Los orígenes del Carnaval habría que buscarlos en las fiestas paganas anteriores a la cristianización europea. Se trataba de rituales que tenían como objeto la liberación de las pasiones y los instintos más bajos del ser humano que permanecían reprimidos a lo largo del año. Estos rituales paganos se van a confundir con las fiestas religiosas cristianas de la Italia medieval, surgiendo de esta forma el carnaval, una de las fiestas populares con mayor aceptación en todo el mundo. Los carnavales de Tenerife, así como los del Puerto de la Cruz, tienen el carácter cosmopolita que le da la propia idiosincrasia de la ciudad. La tradición de esta fiesta en el Puerto fue interrumpida durante la dictadura franquista, aunque ni siquiera ella fue capaz de mantener en sus casas a las inquietas máscaras, que hicieron honor durante todos los meses de febrero al espíritu festivo del Puerto. Los carnavales se viven en toda la ciudad, siendo sus calles tomadas por la fiesta, donde el pueblo se deja atrapar y envolver por esta alocada atmósfera. El primer Coso del Puerto de la Cruz se celebró en 1910, cuando el recién constituido Comité de Turismo en colaboración con el periódico local Arautápala, decidió celebrar un Coso al estilo de los de Niza. En la comitiva, donde participaban tanto los portuenses como la comunidad británica y alemana, destacaban las seis carrozas que representaban las Carabelas de Colón, Gran Bretaña, el Zeppelín, un paisaje suizo, una cesta canaria y una cesta de flores. Las fiestas dieron comienzo con la celebración de grandes bailes el Sábado de Carnaval en el Hotel Taoro y en las sociedades recreativas Círculo de Iriarte y la Nueva Unión que duraron hasta las primeras horas de la madrugada del domingo. A partir de este momento el Coso ha venido repitiéndose a lo largo de los años. Las murgas –grupos de todo tipo de gente de cada barrio- ensayan durante meses diariamente sus canciones, consiguiendo que decenas de voces dispares se fundan en un coro audible y animado. Las letras de sus temas suelen ser satíricas y mordaces, y la música se toma prestada de canciones de moda o de ritmos sudamericanos y caribeños. Las comparsas, por su parte, son agrupaciones mixtas con cuerpo de bailes, inspiradas en las escuelas de samba de Río de Janeiro. Sus desfiles causan admiración por la fantasía de sus vestuarios, que se renuevan cada año para superar a las demás en los concursos que se celebran, haciendo las delicias de los visitantes. Cada año el pistoletazo de salida se da con la elección de las reinas del carnaval en sus respectivas modalidades y termina con la muerte de D. Carnal escenificado en el entierro de la sardina.
Otra de las tradiciones señeras del Puerto de la Cruz es la fiesta de la Cruz, el día 3 de Mayo. Las cerca de 200 cruces adosadas o en capilla que existen en la ciudad se engalanan con adornos florales. Son también reseñables los sudarios, siempre en forma de “M”, algunos de ellos muy antiguos y realizados en finas telas bordadas en oro, pintadas o simplemente blancas, simbolizando la pureza. Los motivos por los cuales se colocan las cruces son variados. Algunas se ubicaban siguiendo la costumbre del Vía Crucis, que simboliza el camino de Jesús al Gólgota mediante paradas o estaciones; otras veces se colocaban con motivo de una muerte violenta o accidente, y hay algunas que indican el cruce de caminos o los límites de población. Por último, servían también para señalar puntos geográficos concretos, como los peñones.
La de San Andrés es la última fiesta del calendario festivo del Puerto de la Cruz. Se celebra el 29 de noviembre y su significado viene ligado a la apertura de las bodegas y a la degustación del vino nuevo. En el Puerto de la Cruz, como en otras localidades del Norte de la Isla, es típico “correr el cacharro”. Este día, jóvenes y mayores fabrican sus serpientes de cacharros con latas de distinta índole, alambre y palos de madera. Algunas ocasiones, varios jóvenes arrastran carrocerías de coches viejos y grandes electrodomésticos en desuso, causando un ruido infernal a través de las calles del Puerto. La fiesta se concentra en la Plaza del Charco donde se pueden degustar además riquísimas castañas asadas con pescado salado, batatas y vino nuevo que nos hace olvidar el frío nocturno. A lo largo de la noche, los jóvenes acostumbran a gastar bromas a los incautos, atando sus cacharros a los tubos de escape de los coches que se encuentran en los alrededores de la Plaza.
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